Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 19, No. 2 (2020)

Doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol19-Issue2-fulltext-1929
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Magalhães de Aguiar Oliveira: La moneda social Palmas, viejos instrumentos, nuevas soluciones: Un análisis sociológico del dinero



El estudio de las monedas es emprendido tradicionalmente bajo la perspectiva económica clásica, desde allí su comprensión se circunscribe a los parámetros del liberalismo económico (Smith, 1996), al modelo mercantil de producción y de la acumulación de capital (Keynes, 1936), lo que, en consecuencia, reproduce una tendencia de comprender las monedas modernas de manera universalista y como resultado de un proceso exclusivamente económico.

En respuesta al proceso homogeneizante de la mirada económica clásica, resisten y emergen miradas que buscan rescatar y evidenciar la potencialidad de construir nuevos análisis y mecanismos de un hacer económico alternativo. Este es el caso de la sociología y la antropología económica que, a través de la incorporación del análisis social a los fenómenos económicos, tensionan y debaten la creencia de que las monedas son herramientas utilizadas solamente con fines financieros. De igual manera, el movimiento de la Economía Social y Solidaria evidencia la falta de perspectivas que exploren las dimensiones sociales de los usos de estos mismos instrumentos.

Buscando demostrar la presencia de aspectos tales como sociabilidad, territorialidad y confianza en las monedas sociales de circulación local, en este artículo se indaga en las dimensiones no económicas que el dinero puede implicar. El problema investigativo gira en torno a la conceptualización de los significados cualitativos de la moneda -discutidos a partir de la distinción de dos caracterizaciones vinculadas al dinero: “all purpose money” y “special monies”, postuladas por Karl Polanyi (1980) y recuperadas más recientemente por Viviana Zelizer (2010, 2011).

Tratando de responder a la pregunta: ¿Son las monedas sociales de circulación local un ejemplo de ‘special monies’?, se desarrolla un estudio de caso alrededor de la moneda social Palmas, uno de los servicios financieros ofrecidos por el Banco Comunitario Palmas de Fortaleza, Ceará, Brasil. Se busca mostrar que las monedas locales y comunitarias constituyen una evidencia interesante de la operación de las dimensiones extraeconómicas del dinero.

Se ha observado una tendencia a debatir sobre la manera como los bancos comunitarios de desarrollo emergieron como una posibilidad de inclusión social frente al panorama de concentración financiera difundido por el sistema económico global (Larrea, 2015; Mostagi, Pires, Mahnic, & Santos, 2019; Verduga, 2018). En relación a las monedas sociales específicamente, la discusión gira en torno a su potencialidad como herramienta de transformación e innovación social, siendo una tecnología capaz de solucionar problemas de naturaleza socioeconómica, como también de promover mayor participación cultural y política al interior de las comunidades donde se instalan (Bataglin, Kruglianskas, & Delatorre, 2016; Leitão, & Diniz, 2015). Una segunda aproximación a las monedas locales se vincularía a su dimensión simbólica (Fare, Freitas, & Meyer, 2015), lo que acabaría por impactar aspectos sociales y ambientales, al ser utilizada bajo una lógica sostenible y territorial (Corrons, 2017).

Aunque los estudios sobre el Banco Palmas siguen siendo recurrentes en los últimos años en las ciencias humanas, se percibe una carencia de investigaciones que problematicen la relación entre las monedas sociales y las teorías en ciencias sociales sobre el dinero, el objeto de discusión en este estudio. La intención de la pesquisa es contribuir con el debate sobre los significados cualitativos de las monedas, tal como viene planteando la sociología y antropología económica, por medio de la experiencia real de la circulación de dinero local, instituido en el marco de las prácticas de la Economía Social Y Solidaria, en una comunidad al interior de uno de los estados más vulnerables del país.

Las monedas

La moneda es una de las instituciones fundamentales de la economía mercantil moderna occidental. Son varias las narrativas -relatos de mirada eurocéntrica, provenientes de una perspectiva occidental- que cuentan sobre el origen de las monedas: un sistema derivado o desarrollado a partir de las experiencias de trueques recíprocos en un tiempo lejano. Primero se cambiaban los insumos, productos, bienes, de acuerdo con las necesidades de cada participante de la transacción. Poco a poco los intercambios fueron sustituidos por productos de equivalencia, tales como sal, lino, plata, u oro, por ejemplo.

Con la evolución de los mecanismos de cambio, los bienes y productos intercambiados comenzaron a ser reemplazados por dispositivos comunes, genéricos, hasta que surgió la versión más tradicional del dinero, las monedas, y con ello se instituyó la práctica de fijación de valores a bienes y/o servicios. En consecuencia, los mecanismos de circulación y las transacciones financieras se fueron solidificando, de manera que el valor de cada mercancía era fácilmente establecido y difundido. Por tanto, las monedas son capaces de cuantificar productos distintos en valores equivalentes y esta universalidad de correspondencia permite adquirir productos y necesidades de variada naturaleza (Friedman, 1992).

Con la complejidad del sistema mercantil y del funcionamiento del sistema económico pos revolución industrial, la sensación de separación entre economía, relaciones sociales, política y cultura se fue consolidando como un paradigma. Como consecuencia, el estudio de las prácticas económicas se fortaleció desde la ética del homos economicus que entiende la moneda como una herramienta inscrita en el campo de la economía tradicional, bajo los parámetros de una ciencia no humanística (Smith, 1996).

La institución de la moneda fue crucial para el desarrollo de una economía global y en expansión, que requiere un activo de fácil convertibilidad. Al establecer un valor de intercambio equivalente, se permite una mayor circulación de la riqueza, mercancías, consumo e incluso, nuevos trueques. Dada la importancia ligada a los usos de las monedas, se hace necesario entender y distinguir sus características, usos y facetas. Se sostiene, entonces, que el dinero también debe ser analizado como un instrumento entendido bajo diferentes paradigmas y no solamente como un hecho objetivo y neutral.

Enfoque sociológico de las monedas

Estudiando el significado de "lo económico" en diferentes modelos de economía, Karl Polanyi (1980) sostiene la idea de que los procesos económicos serían instituidos socialmente: no es natural al hombre la separación entre una motivación económica y sus relaciones sociales. Polanyi señala que el sentido del término 'económico' fue construido y consolidado a partir de la diferenciación entre su sentido sustantivo y sentido formal (Polanyi, 1975).

Con respecto a las monedas, Polanyi (1980) las define como un medio de intercambio indirecto y argumenta que siempre han estado presentes en las transacciones económicas. Históricamente, la moneda fue usada como medio de pago (quitar obligaciones cuando los bienes cuantificables cambian de manos); reserva de valor (igualar cantidades de mercancías destinadas a fines precisos); y medio de cambio (facilitador de trueques). No obstante, si se analiza el dinero desde la perspectiva de las economías sustantivas, se observan casos donde existen diferentes monedas para usos específicos, cumpliendo con una función en particular: una adecuación de los objetivos (situación, transacción) al material (objeto, moneda y cambio). Por otro lado, la moneda concebida en el paradigma formal, la de la actualidad, es una moneda 'tous usages', cuya existencia está condicionada a las fluctuaciones del mercado, las cuales tienen un nivel casi ilimitado de desarrollo y funcionalidades (Polanyi, 1975).

Al profundizar en la distinción entre las monedas de uso sustantivo y monedas de uso formal, el sociólogo distingue lo siguiente: la operación de agrupar todos los usos de las monedas en una sola función hace que la dimensión procesal de las transacciones económicas sea omitida. El carácter sociocultural presente en la economía se hace invisible por medio de una moneda que aparenta no cargar valores y operaciones no cuantificables. La conciencia de su dimensión social se pierde y su aspecto exclusivamente económico se destaca. Todo eso fue denominado por Polanyi (1975) como ‘la concretización de la economía’.

Fabio Búrigo (2001), autor contemporáneo que estudia las nuevas apariciones del dinero -como las monedas sociales de circulación local-, dialoga con otros autores como Marx (1996) y Simmel (1977) al presentar el papel político de la moneda. Indica que esta es un poderoso facilitador de las asimetrías de riqueza, poder, renta y propiedad, de modo que la moneda reproduce procesos de dominación y control social, al ser un sinónimo de riqueza y de poder colectivo y personal. Así, lejos de ser una herramienta económica neutra, el dinero adquiere múltiples significados según el contexto social en el que está inserto. Es aquí donde yace el aspecto simbólico de la moneda. Así, lejos de ser una herramienta económica neutra, el dinero adquiere múltiples significados, de acuerdo con el contexto social en que está inserto. Este es el aspecto simbólico que la moneda posee (Fare et al., 2015).

Buscando problematizar la neutralidad de la moneda y evidenciar las dimensiones que el dinero puede tener, Viviana Zelizer (1994, 2000, 2011) retoma la distinción entre ‘all purpose money’ y ‘special monies’ hecha por Polanyi y propone un nuevo modelo de análisis de las monedas modernas. Ella relata las experiencias que muestran el carácter no solo social de las monedas, que puede estar presente en cualquiera de ellas, y además realiza un estudio que analiza el dinero cualitativamente. Argumenta que el dinero es visto tradicionalmente como negación absoluta de la calidad, siendo comprendido como un modelo puramente instrumental. Defiende que el dinero, de hecho, es una excelente herramienta para cuantificar y mensurar cosas, no obstante, hay que considerar que esta operación se da por medio de un proceso esencial, pero invisibilizado: el entorno social (Zelizer, 2011).

Según la misma autora, el medio social marca la calidad del dinero. Indica una interferencia mutua entre este y la moneda en sí: los valores sociales y morales pueden determinar el tipo, forma y utilización dado a las monedas, así como las monedas interfieren y guían la forma en que cada sector social, familia o institución se relaciona con el dinero. La conclusión a la que llega es que no todas las monedas son iguales, aunque tengan el mismo valor monetario, atribuyéndose diferentes significados y usos para ciertos tipos de moneda, razones por las cuales es necesario examinar cómo factores estructurales, sociales y culturales influyen incluso en la cantidad de dinero que circula en un determinado contexto (Zelizer, 1994).

Zelizer (2011) complementa la perspectiva utilitaria de la economía tradicional frente a las monedas al incorporar la idea de que estas no pueden disociarse de un modelo de “contabilidad sociológica”. Este concepto se puede explicar a partir de un ejemplo: en un estudio sobre la relación que los trabajadores sexuales establecen con sus ingresos, Zelizer (2010) constata que muchas mujeres separan el dinero que reciben de la prostitución de sus demás fuentes de ingresos. El dinero proveniente de su trabajo sexual no se emplea, por ejemplo, para pagar la educación de sus hijos, o para cubrir los costos de salud de los familiares, por ser considerado un dinero sucio. Para administrar los gastos del hogar, algunas mujeres llegan a tener dos libros de "caja" que se distinguen: uno para los ingresos y gastos obtenidos de forma "digna" y otro para los ingresos de la prostitución. Se percibe que entre estas mujeres se realiza una contabilidad moral o social en paralelo a la contabilidad económica. Hay una fuerte distinción entre la procedencia, destino, uso y aplicaciones de este dinero. En este ejemplo se percibe una de las dimensiones cualitativas que el dinero puede presentar.

La moneda social

Las incertidumbres, dificultades y formalidades que rodean el padrón monetario tradicional estimulan la aparición y expansión de formas alternativas de organización financiera con el objetivo de combatir el proceso de concentración económica y ampliar la fuerza de los excluidos del sistema financiero tradicional (Búrigo, 2001). Las monedas sociales son ejemplos paradigmáticos de ello. En general, ellas se vinculan a las organizaciones o estructuras económicas "no convencionales" de tres tipos: los bancos comunitarios de desarrollo (donde se percibe una mayor ocurrencia); clubes de trueques, y en ferias libres (Corrons, 2017).

De acuerdo con Soares (2009, p.255), la "moneda social es una moneda paralela instituida y administrada por sus propios usuarios, luego, su emisión se origina en el ámbito privado de la economía”. La denominación "social" que en general acompaña este tipo de moneda complementaria, se puede explicar por el hecho de que algunas de ellas no tienen un fin comercial directo. Pero también podemos encontrar otras nomenclaturas como comunitarias, alternativas, solidarias, regionales o locales.

Blanc (2013), otro estudioso de este fenómeno, inscribe a las monedas sociales dentro de un contexto más amplio. Refiriéndose al papel que estas monedas desarrollan en el sistema económico en general, sostiene que los gobiernos, en lugar de combatir el uso de las monedas paralelas, deberían incorporarlas a su sistema, por la potencialidad de ser un instrumento de diversificación económica, especialmente en lugares donde apenas hay una red bancaria y se adoptan diferentes prácticas monetarias occidentales. Tal es el caso de las monedas alternativas emitidas por grupos y comunidades excluidas del sistema financiero formal: con el interés de reinventar una nueva forma de transacción (y convivencia) entre las personas y su contexto económico, buscan que, a través de la moneda social, se fortalezca la organización comunitaria local. De esta manera, al fomentar la creación de circuitos económicos y culturales inclusivos, auxilian a los propios gobiernos en la lucha contra la concentración financiera y en la desertificación monetaria (Larrea, 2015; Mostagi, Pires, Mahnic, & Santos, 2019).

En Brasil, el tema de la exclusión de la población económicamente marginada y renegada del sistema financiero formal es una realidad persistente en el país, aunque se trabaja cada vez más para cambiar este escenario. Carvalho y Abramovay (2004) señalan la necesidad de crear organizaciones no bancarias que faciliten el acceso al crédito y a los servicios financieros a los más pobres. Hay varias explicaciones para la continuidad de este problema, entre las que destacan la distancia de algunas comunidades -generalmente periféricas- a los puestos de servicio y, la desadaptación de los productos y servicios ofrecidos a la realidad de las necesidades de este público en particular.

Como método para combatir la exclusión financiera y la marginación económica, en la primera década de este siglo, principalmente con el ascenso de los gobiernos de izquierda en Brasil, fue ganando impulso un nuevo paradigma de gestión económica en el Estado brasileño. En 2003 se creó SENAES (Secretaría Nacional de Economía Social), vinculada al Ministerio de Trabajo y Empleo, en el primer gobierno del presidente Luis Inácio Lula da Silva. Esta secretaría fue en gran parte responsable de promover, a través del soporte financiero y personal de apoyo, cientos de empresas sociales y solidarias en todo el país. A partir del reconocimiento de la importancia y el potencial de este tipo de iniciativas, se percibe en Brasil, un movimiento de inversión pública a los movimientos de finanzas solidarias (que dura hasta 2016), y tiene como eje, tres segmentos organizacionales principales: las cooperativas de crédito y micro-crédito; fondos solidarios rotativos, y los bancos comunitarios de desarrollo. Cabe destacar que cada uno de estos tres emprendimientos tiene su peculiaridad y cuenta con una trayectoria de desarrollo en los territorios en que actúan de una manera particular, ya que una de las principales bases de las empresas de economía solidaria es el respeto a las especificidades de cada contexto local (França Filho, & Passos, 2013).

En el caso del Banco Palmas y hasta el 2015, estos servicios eran: servicios de crédito (solamente productivos); cursos de formación (inglés y programación para jóvenes en la periferia, educación financiera, culinaria y costura para las mujeres comunidad); y la moneda Social Palmas- una tecnología social creada con el objetivo de posibilitar el desarrollo de una nueva estrategia local para su desenvolvimiento económico. Es importante destacar que, en Brasil, la historia de las monedas sociales comienza en la década de 2000 y se enlaza con la trayectoria de la creación de la moneda Palmas, primera moneda social local en circular por territorio nacional (Figura 1).

Figura 1

Moneda Palmas. Fuente: Instituto Banco Palmas, 2020.

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¿Cómo funciona la moneda Palmas?

El objetivo de la moneda social es aumentar el consumo local. El consumidor, al intercambiar sus reales por Palmas adquiere los productos deseados con un descuento, en una tienda registrada. Esto hace que todo el dinero que se pasa a utilizar (la moneda social) tenga un valor más alto, a medida que más productos se pueden comprar con la misma cantidad o se puede acceder a un mayor descuento del producto deseado.

La lógica aplicada a las monedas sociales es el incentivo a la circulación de la moneda local que, moviéndose en un territorio delimitado, contribuye a la lealtad del cliente a los establecimientos que aceptan esa forma de pago, ampliando no solo las posibilidades de venta de un comercio en específico (que aumentan sus ventas al establecer un nicho de clientes leales), sino también las posibilidades de venta al interior del barrio. Con la moneda social circulando activamente y valiendo más que el real (R$)1, las personas comienzan a percibir el beneficio de consumir localmente, ya que aumenta su poder adquisitivo gradualmente, desde el punto de vista individual, a la vez que contribuye al desarrollo del comercio comunitario, desde el punto de vista colectivo. Esta es la racionalidad detrás de la utilización de una moneda social en un modelo de finanzas solidarias.

¿Cómo nace la moneda Palmas?

Su implementación fue posible gracias a la colaboración entre el Banco Palmas y la ONG holandesa Strohalm, que apoyaba iniciativas dirigidas a la práctica de la economía solidaria al rededor del mundo.

Los R$ 30.000 (reales) donados por la ONG, destinados originalmente a la construcción de la nueva sede del banco, se prestaron a los comerciantes en forma de crédito, que necesariamente debían ser liquidados en la moneda local, lo que creó una obligatoriedad de recibir Palmas como monedas necesarias para el pago del préstamo.

Otra manera de incentivar su circulación era el sistema de pago de los trabajadores y la compra de materiales utilizados en la construcción de esta obra. Como ambos servicios fueron pagados a través de moneda social, a medida que se crea un nicho de consumo en moneda local, se crea también un circuito de circulación de la moneda. Esta práctica alentó a los comerciantes a aceptar este dinero en sus establecimientos por dos razones: se transformó en una herramienta efectiva de retención de clientela y de apoyo al comercio local, y facilitó el pago del préstamo concedido por el banco.

De este modo la circulación de moneda social Palmas aumentó significativamente y así comenzó a ganar valor y credibilidad dentro del Conjunto Palmeiras2. También por su carácter innovador y aparentemente eficaz, la moneda Palmas se convirtió en un símbolo de la práctica de la economía social en el país, lo que permitió la visibilidad nacional del banco en su conjunto, pero sobre todo de su circulante local.

La convertibilidad de las Palmas en reales y viceversa, llevada a cabo en el propio banco, se realizó sin cobrar ninguna tasa, con el cambio de 1 Palmas = 1 real. La impresión del papel moneda se dio en una gráfica contractada para ello, y el primer lote de moneda emitida correspondía a totalidad del monto donado al banco por la ONG holandesa. Al principio, el Banco Palmas tenía formas de asegurar el contrapeso de su circulante local a través de una cuenta bancaria tradicional.

Es importante destacar que el mantenimiento y la gestión de una moneda social es una tarea que implica grandes retos y responsabilidades para las comunidades que la adoptan. Es necesario mantener el equilibrio entre la distribución de los billetes, teniendo respaldo del dinero oficial en físico, por ejemplo. También un factor de mucha precaución es la seguridad del almacenamiento y control del dinero en circulación. Por otro lado, un aspecto sorprendente de la trayectoria del Banco Palmas y su moneda social, se refiere a las cuestiones legales y jurídicas para crear una moneda alternativa en Brasil: no había ningún reglamento que abarcara las características de una moneda social en la legislación brasileña, con lo que durante muchos años el banco trabajó en la situación de su irregularidad. Después de un largo proceso penal iniciado por el Banco Central de Brasil (BCB), sólo en 2011 se reconoció la legalidad de las monedas sociales de circulación local en todo el país. A través de la Nota Técnica PGBC-387/2011 de 1 de septiembre de 2011, se regula, reconoce y permite la existencia legal de las monedas sociales, bajo los siguientes criterios: a) estar respaldadas por moneda nacional; b) estar indexadas en base a la moneda nacional; d) ser de libre aceptación; e) tener circulación restringida; y f) permite el intercambio (Banco Central de Brasil, 2011).

Figura 2

E-dinheiro: Moneda social virtual. Fuente: Instituto Banco Palmas, 2020.

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Debido a la antigüedad de la aplicación de esta moneda y los matices de administrar una iniciativa de esta naturaleza, más las condiciones contextuales experimentadas por el Conjunto Palmeiras y el panorama político de Brasil, poco a poco, la moneda Palmas fue sufriendo una serie de ajustes que obligó -algunas veces- al cambio de formato. Al momento de este proceso investigativo, habían pasado 15 años desde la primera versión de la moneda Palmas, una pequeña tarjeta de papel hecha a mano, hasta el desarrollo de una plataforma digital que incluiría la versión más reciente de esta moneda, el “e-dinero”: la primera moneda social electrónica del mundo, estuvo en estado de prueba hasta fines de 2015 (Figura 2).

Aunque en el momento de la investigación, el papel moneda había dejado de circular de forma activa, como ocurrió entre los años 2002 a 2009 (Scalfoni, & França Filho, 2017), la moneda Palmas nunca se llegó a extinguir completamente, estando en constante proceso de adaptación a la realidad de la comunidad, asumiendo un total de diez versiones diferentes (Magalhães, 2016).

Método

Este artículo describe parte de una investigación de naturaleza cualitativa dirigida a comprender los aspectos no económicos presentes en la moneda social, así como entender su relación con la teoría de monedas modernas bajo la mirada de la sociología y antropología económica.

Diseño de la investigación

Para la viabilidad de este trabajo, se optó por una ruta multi metodológica en que cada técnica de recolección de datos estuviera vinculada con un objetivo específico de la investigación.

En primer lugar, se procedió a una revisión de la literatura existente, llevada a cabo a través de consultas en las bases de datos académicas SciELO, Portal Capes, Google Scholar y Sociological abstracts, para un acercamiento al debate académico sobre la temática existente. A continuación, se realizó una inmersión etnográfica de once semanas de trabajo de campo (julio-octubre de 2015) en el Conjunto Palmeiras. Esta inmersión, entendida como “proceso sistemático de observar, detallar, describir, documentar y analizar el estilo de vida o patrones específicos de una cultura u subcultura, con la intención de aprehender sus modos de vida en su ambiente natural” (Leininger, 1985, p.35), posibilitó el aprendizaje conjuntamente a los sujetos y a la vez, permitió mayor acercamiento a las prácticas y estrategias de acción tanto de los usuarios de la moneda Palmas, como de los funcionarios del banco, lo que ayudó a comprender las continuidades y contradicciones relacionadas al discurso y aplicabilidad de este instrumento. La observación participante fue realizada mayoritariamente dentro del espacio físico del Banco Palmas y de las actividades de vinculación con el medio tales como eventos, ferias, talleres, dinámicas. En estas ocasiones se recogió los datos e información que contribuyó posteriormente, a entender la dinámica social establecida entre comunidad y la institución. Finalmente, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas realizadas tanto con usuarios de la moneda, como funcionarios del banco Palmas y comerciantes que incorporaron a sus negocios la aceptación de este producto financiero. Con las entrevistas se buscó capturar el discurso de la gente sobre los impactos de la utilización de la moneda social en el territorio y sus impresiones acerca de ello.

Participantes

Se realizaron veinte entrevistas formales (itinerarios y preguntas programadas y dirigidas), efectuadas de manera más o menos espontánea al principio, para seguir a través del muestreo no probabilístico por bola de nieve. Todas ellas fueran grabadas con el consentimiento de los involucrados. Doce encuestados estaban directamente relacionados con el Banco Palmas, siendo funcionarios o asociados al Instituto Palmas. Otras cinco entrevistas en profundidad se realizaron a comerciantes del Conjunto. Las tres entrevistas restantes involucraron a usuarios o clientes del banco contactados por ocasión de un evento público coordinado por el Banco Comunitario.

De la totalidad de las entrevistas se seleccionó diez para la transcripción y posterior análisis (Tabla 1). La selección de las personas entrevistadas se hizo teniendo en consideración el vínculo entre las problemáticas de interés de la investigación con el contenido de los discursos de estos sujetos.

Consideraciones éticas

El diseño de la investigación fue aprobado por el Programa de Pósgraduação em Sociologia (PPGS- FAFICH) de la Universidade Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil.

Se garantizó la participación voluntaria en las entrevistas por medio de un consentimiento firmado al momento de hacerlas. El anonimato de los entrevistados fue garantizado a la hora de hacer las transcripciones. Los nombres de las personas entrevistadas fueron sustituidos por números y agrupados por temática, además, cualquier referencia a terceros no relacionados a la investigación fue suprimida en el texto definitivo. Otro aspecto considerado fue la devolución del material generado en campo y entrega del trabajo final a los involucrados. Al concluir el trabajo, se hizo una segunda visita a la comunidad, en la ocasión se entregó una versión impresa al banco y otros interesados, y una presentación de los principales hallazgos de la investigación.

Plan de análisis

Con relación a las estrategias de análisis de los datos colectados en campo, sobre todo en los momentos de observación participante y vivencia junto a la comunidad, el cuaderno de campo fue una herramienta esencial para ordenar las intuiciones y las experiencias que iban sumando en el cotidiano. Las notas fueron tomadas diariamente al final de cada día, de forma que, a la hora de escribir el material final de la investigación, muchas de las discusiones levantadas por las entrevistas o por el análisis de los documentos encontrados, fueron vinculados con las impresiones contenidas en este cuaderno.

Las entrevistas realizadas con el personal de la institución fueron seleccionadas por el cargo que estos ocupaban al momento de la entrevista. Se eligió un responsable de cada “departamento” del banco, por lo que se entrevistó al 85% de los empleados. En las entrevistas realizadas a usuarios de la moneda (personas físicas o jurídicas) se utilizó la técnica de bola de nieve. El propósito de las entrevistas fue identificar, a través de sus discursos, la racionalidad que utilizaban al acceder a servicios financieros del Banco Palmas, en especial la moneda social. La intención era comprender los motivos por los que se acercaron a los servicios del banco y su opinión acerca de ellos, para poder percibir por qué se prioriza el uso de la moneda social y comprender las características de este servicio.

Tabla1 Perfil

de los entrevistados seleccionados para transcripción y análisis

Entrevistados seleccionados Descripción resumida
Entrevistado 2 hombre, 30 años, residente en Conjunto Palmeiras; recién graduado en filosofía; profesor de la red pública en una escuela del barrio; fortalezense
Entrevistado 3 mujer, 50 años, residente en Conjunto Palmeiras hace 30 años; pregrado completo; vendedora domiciliar; fortalezense
Entrevistado 4 mujer, 31 años, residente en Conjunto Palmeiras; pregrado completo; trabajadora del Banco Palmas hace 15 años; fortalezense
Entrevistado 5 mujer, 58 años; no residente en Conjunto Palmeiras; posgrado completo; funcionaria Banco Palmas contratada por 1 año; paulista
Entrevistado 6 mujer, 33 años, residente en Conjunto Palmeiras; pregrado completo; trabajadora del Banco Palmas hace 15 años; comerciante del sector alimenticio en el barrio; fortalezense
Entrevistado 9 hombre, 32 años, no residente en Conjunto Palmeiras; posgrado completo; trabajador de Banco Palmas hace 6 años; español

[i] Fuente: Elaboración propia.

Las entrevistas seleccionadas fueron analizadas según las técnicas de análisis de contenido. Las categorías, o códigos utilizados para posterior ordenamiento de la información obtenida fueron: Visión del mundo+trayectoria de vida; El trabajo en Palmas-institución; Asociaciones-red; Moneda Palmas; Dinero electrónico; Conjunto Palmeiras-comunidad; Legalidad-marcos legales; Gestión institución Palmas; Cuestiones macro estructurales-Brasil; Valores-papel social del banco.

Finalmente, el tratamiento de los datos recolectados contempló su organización, clasificación, transcripción y relectura del material recogido (audios de entrevistas, fotos, videos, notas de campo, cuaderno de actividades realizadas). Este material fue agrupado en grandes temáticas, cuya relevancia se midió a través de un criterio de ocurrencia sistemática, hasta llegar al producto final de la investigación.

Resultados

La investigación llevada a cabo en el Banco Palmas posibilitó entender que la moneda social Palmas encajaba con la caracterización de las special monies propuestas por Zelizer. Las condiciones presentadas por la autora, para que los distintos tipos de dinero sean entendidos de esa forma, deben atender a dos grandes grupos: i) poseer una relevancia al entorno social a que esta moneda se vincula; dicha condición se expresaría a través de los distintos usos y significados a los que se destina este dinero. Esta dimensión se expresó predominantemente por medio de la categoría “Moneda Palmas” en esta investigación; y ii) evidenciar facetas cualitativas, es decir, poseer un carácter social, donde la relación con lo pesquisado se evidenció a través de las categorías “Conjunto Palmeiras-comunidad” y “Valores-papel social del barrio”. El carácter cualitativo de la moneda Palmas encontrado en esta investigación remite, por lo tanto, a la presencia de tres dimensiones principales, que se describe a continuación.

Sociabilidad y confianza

"Bienvenido a la vecindad de la economía solidaria", este es el primer mensaje que se lee al llegar al Conjunto Palmeiras, evidenciando el resultado de un largo proceso de construcción identitaria. Tener las paredes del barrio pintadas con esta declaración es parte de una estrategia de publicidad interna que garantiza y mantiene viva la confiabilidad de los preceptos económicos experimentados por esta comunidad.

Y este es el espíritu que asegura el funcionamiento y la circulación de la moneda social Palmas: uno de los primeros pasos para que funcione y sea efectiva es el trabajo de preservar su fiabilidad. Es necesario que se transmita credibilidad, fiabilidad y seguridad a sus usuarios a través de la comprensión del propósito, objetivo y utilidad de esta nueva moneda. Por lo tanto y desde sus inicios, el Banco Palmas, responsable de la gestión de la moneda Palmas, trabajó arduamente en el proceso de difusión y comprensión de la moneda: ¿Por qué preferirla antes que el Real (R$)? ¿Cómo funciona? ¿Cuáles son las ventajas de uso de la moneda social? Son preguntas muy frecuentes que deben tener respuestas claras para la comunidad. Así, el proceso de convencer a la población sobre los beneficios de la implementación de esta tecnología social financiera es un trabajo que debe ser llevado junto al fortalecimiento de la imagen de la misma moneda, así como la institución que la propone.

Una de las estrategias utilizadas para eso fue pintar las paredes del barrio y las tiendas. El trabajo de difusión fue uno de los principales responsables del éxito de la moneda. Si la divulgación no es potente las personas pueden llegar a creer que la moneda ya no funciona e ir, poco a poco, dejando de usarla.

¡Hemos tenido [divulgación/publicidad] 24 horas al día! tuvimos dos programas de radio (…). Hicimos programas en ambas, una vez a la semana para hablar de las tiendas locales. También teníamos la obra de teatro “Consumo para el Buen Vivir” que después, incluso, transformamos en un folleto. Esa obra problematizaba el consumo de las marcas e intentaba hacer que el consumidor pensara en valorar las empresas de Palmas … ¡Ah! Se pintó cada pared de Palmeiras. Era mucha campaña, mucha reunión en la calle, una gran cantidad de programas y conversaciones sobre la moneda social.’ (Miembro directivo, Entrevista 4)

Esta red de información y difusión crea, por tanto, una red de confianza, solidaridad y sociabilidad entre sus usuarios, que interactúan entre sí, entre las tiendas y el propio banco, contribuyendo al fortalecimiento de nuevas relaciones sociales guiadas en una racionalidad de favorecimiento del colectivo.

Nuevos comportamientos y relaciones sociales despiertan la curiosidad y el interés por parte de la comunidad en general, que se ve motivada y apelada a seguir el ejemplo de sus vecinos, por el bien de la comunidad. Rápidamente, lo que se percibe es el establecimiento de una lógica de solidaridad local, que, firmemente trabajada, se propaga fácilmente en el territorio en que se establece e incluso fuera de él.

Creo que una de las cosas geniales que estamos logrando hacer es fomentar la creación de espacios y comunidades de personas que tengan valores similares. Y que podrían trabajar juntos a mayor escala, mostrando al mundo la fuerza de estos valores. Porque lo que hay hoy está muy disperso. Hay muchas personas que están de acuerdo con estos valores, pero no saben cómo están conectados o no comprenden la fortaleza de sus activos y lo que ellos representan en la economía global’ (Usuario y funcionario, Entrevista 6).

Además de la dimensión del vínculo colectivo, a nivel de la individualidad de los sujetos, los usuarios de la moneda se reconocieron como parte integrante de un proyecto de transformación social y económica, y llegan a reconocer sus prácticas como una importante participación en este proceso. Se reconocen a sí mismos como agentes de cambio, capacitados y contribuyentes, generando un efecto de continuidad de su acción.

En la construcción de esa red de significados internos, los lazos pasan a ser recíprocos en la medida que se establece un sentimiento de confianza mutua: la sensación de poder contar con otros, porque están cerca, porque comparten una práctica común, una ideología en pro de la comunidad. Y así, poco a poco, se establece una confiabilidad comunitaria al tornar visible un proceso de creencia en la potencialidad de los otros.

Moneda y significados

El primer aspecto por señalar es que la circulación de la moneda Palmas despertó un sentimiento de identidad en Conjunto Palmeiras. No solo en relación a la singularidad de experimentar en su territorio una iniciativa de esta naturaleza (la comunidad se reconoce y es reconocida a través este símbolo financiero), sino también en torno a los beneficios de las prácticas de Economía Social y Solidaria para la comunidad:

El banco no opera en la lógica de la acumulación, el objetivo principal es hacer circular todos los productos financieros. Cuando circula la moneda, se ahorra dinero real, que puede invertirse en lo que el banco considere mejor...Cuando circula dentro del sistema [que proponen los Bancos Comunitarios], estamos ahorrando, el sistema solidario está ahorrando, se está haciendo cada vez más grande, esto permite un mayor ingreso, una mayor distribución (…). Lo dinero que va a los Bancos Comunitarios, es nuestro dinero, permite libertad para manéjalo bajo nuestras condiciones, apoyar proyectos sociales, nuestro desarrollo local y proyectos que nosotros consideramos relevantes’ (Funcionario, Entrevista 5).

La preferencia de utilizar y comercializar a través de la moneda social es parte de un proceso educativo que abre la puerta a un nuevo acuerdo económico en el barrio, y también determinante en el proceso de reestructuración de la convivencia intracomunitaria. Sus usuarios comienzan a privilegiar de forma consciente las opciones y ajustes económicos que contribuyan al desarrollo local y, por tanto, de su propia familia y sus vecinos: “todo lo que el banco procura hacer, las personas encuentran que está bien ayudar, apoyar y participar… es bueno para la gente, es bueno para el barrio” (Vecino, Entrevista 2).

Simbólicamente, la moneda social juega un papel relevante no solo dentro de la comunidad: al reconocerla, las personas reconocen el tipo de trabajo que Palmas desarrolla, son capaces de identificar el tipo de paradigma económico con que el banco está vinculado. La moneda Palmas, como signo que representa solidaridad, es capaz de convertirse en un significante para toda la comunidad que se reconoce a sí misma como un sector que fue capaz de desarrollar un vínculo de cuidado y reciprocidad comunitaria:

‘Es lo que da más visibilidad…es muy simbólica [la moneda]. Cuando se habla de trabajo en el banco comunitario aquí en Fortaleza, cuando usted dice que vive en el Palmeiras, la gente automáticamente dice: ‘ah del banco que tiene dinero propio, ¿verdad?’ Esto es lo que es más simbólico’ (Cliente, Entrevista 3)

Por lo tanto, se observa que más allá de un símbolo bancario, la moneda no solo identifica, sino que califica las acciones y perspectivas de la institución, y en cierta medida, de la comunidad.

Moneda y territorio

Los movimientos de Economía Social y Solidaria existen en torno a las prácticas económicas ejercidas bajo territorios específicos y en contextos particulares, facilitando y mediando el acceso a bienes y servicios financieros a las poblaciones de baja renta, frecuentemente excluidas del acceso al sistema formal (Carvalho, & Abramovay, 2004).

Es al interior de esta experiencia, de los Bancos Comunitarios, que las monedas sociales de circulación local se construyen como un mecanismo estratégico de acciones de inclusión y de desarrollo socio-financiero. Una característica intrínseca y esencial para la existencia de una moneda social es su vínculo a un territorio específico. Esto se debe a la racionalidad económica presente en esta herramienta, que es la necesidad de circulación, no de especulación. El razonamiento detrás de esa obligatoriedad, la prohibición de ser utilizado como reserva de valor, permite que el dinero en sí no asuma el protagonismo de las relaciones económicas en el barrio. La necesidad está en el consumo, en la multiplicación de esta propuesta que tiene como principal objetivo hacer crecer el consumo y la producción interna. Cuanto más circula el dinero, mayor es la probabilidad de incorporar nuevas personas al sistema económico solidario.

Una mayor adhesión a la moneda proporciona también un mayor rendimiento o crecimiento de las finanzas solidarias en el territorio que esta abarca, ya que de esta manera los recursos están siendo mejor distribuidos al interior de la comunidad, repartidos de igual manera a quien se propone consumir y producir bajo esta vía alternativa. Sin la existencia de acumulación de moneda social, no hay concentración de la riqueza, fuente de desigualdad social. Esto es lo que evidencia uno de los entrevistados:

‘Estamos tratando de demostrar que esta otra forma de hacer economía tiene una fuerza muy importante y es por eso que tratamos de impulsar esta iniciativa, podemos atraer a otras personas que no siempre estuvieron relacionadas con la economía solidaria, pero que lo entenderán no como algo exótico, sino como algo que se basa en las necesidades y realidades de la población. De nuestra población’ (Vecino, Entrevista 2)

Ligada a la prerrogativa de incremento del consumo, la política de circulación de la moneda local viene, generalmente, fortalecida por una política especial de concesión de crédito, principalmente productivo, para que el comercio local tenga la condición de expandirse, desarrollarse y ofrecer a la comunidad mejor y mayor diversidad de productos y servicios. No tiene sentido desarrollar el consumo si la comunidad no posee la capacidad de absorber tal demanda. Es preciso hacer crecer las dos fuentes: el consumidor y el comercio local.

El reconocimiento de la moneda presupone, como hemos visto, una interacción entre la comunidad y la ciudad, el barrio, la moneda extranjera y la comunidad exterior. Pero también se constituye como una fuente de interacción y reconocimiento simbólico entre sus propios usuarios, su comunidad local. Tal sociabilidad, endógena, está circunscrita muy específicamente en un territorio, aquel de acción, de aceptación del circulante.

La dimensión territorial, además de ser una forma de proteger uno de los principios básicos de cualquier moneda social: estar circunscrita a una localidad específica, delimita el espacio de alcance de su utilización, como también establece, de nuevo, una frontera identitaria bastante peculiar, al unificar sus moradores y usuarios dentro de no solo un espacio físico, sino también un espacio conceptual: la economía solidaria, las finanzas alternativas. Tal territorialidad, expresada en consecuencia del uso de esta herramienta económica, también separa, distancia o delimita una frontera de contenido. De esta forma, así como unifica la comunidad que la utiliza, la separa o contrapone de un tipo de sistema más universal y hegemónico, que no es compatible con los paradigmas económicos pretendidos por ellos.

[La moneda comunitaria] Es producida, distribuida y controlada por sus usuarios. Por eso, el valor de ella no está en sí misma, sino en el trabajo que vamos a hacer para producir bienes, servicios, saberes, y luego intercambiarlo con el resultado del trabajo de otros. La moneda como tal no tiene valor, hasta que comencemos a intercambiar trabajo con trabajo. Entonces es ahí que esta sirve como mediadora de ese intercambio. [la moneda] Es diferente también porque no está ligada a ninguna tasa de interés. Por eso no es de interés acumularla, atesorarla. El interés está en intercambiarla continuamente por bienes y servicios que respondan a nuestras necesidades. Esta moneda será siempre un medio, nunca un fin, no será inflacionaria y jamás podrá ser usada como especulación’ (Miembro directivo, Entrevista 9).

Por lo tanto, la reunión de los recursos económicos en un territorio específico no solo fortalece la economía local. Estas nuevas o alternativas formas de regulación de las relaciones económicas estimulan la promoción del desarrollo regional, así como contribuyen a la consolidación de nuevos arreglos sociales, ya que uno de sus principios básicos se relaciona con la resolución de problemas a través de la propia comunidad: provocan la autonomía comunitaria.

Fue a través del reconocimiento e inclusión de las potencialidades y necesidades de la propia comunidad en su territorio, que el Banco Palmas, por medio de su circulante local, logró desarrollar una directriz socioeconómica adaptada a su contexto, afectando con ello a aspectos respectivos a identidad comunitaria y fortaleciendo lazos de sociabilidad y solidaridad entre usuario y entorno. Todo esto permitió inspirar y propagar esta experiencia hacia distintos sectores económicamente marginados a lo largo del país. La Tabla 2 sintetiza los hallazgos de la investigación.

Discusión y conclusión

Como una eficaz tecnología social, la moneda Palmas fue fundamental, junto a los demás servicios financieros ofrecidos por el banco, para la transformación de la realidad económica de sus usuarios y, por lo tanto, de su comunidad. Se constituyó como una real herramienta de transformación social y superación de la vulnerabilidad económica debido a su capacidad de instaurar y fortalecer aspectos como sociabilidad, confiabilidad y territorialidad dentro de su margen de acción. Resultados semejantes pueden ser percibidos en los trabajos hechos por Fare y coautores (2015), y Corrons (2017).

Gracias a esa gran visibilidad adquirida con el tiempo, el Banco Palmas se convirtió en el principal multiplicador del Movimiento de Economía Social y Solidaria de Brasil, dejando su legado a la historia de este movimiento en el país. El banco se tornó un influyente portavoz de la movilización alrededor de las necesidades económicas de comunidades periféricas, marginalizadas y excluidas financieramente. Los estudios de Leitão y Diniz (2017) evidencian tras la organización institucional del banco, su capacidad de promover ambientes de emprendimiento e innovación social por medio de su capital humano, impulsando así, la instrumentalización de agendas políticas, empresariales, socioeconómicas y ambientales (Bataglin et al., 2016). En definitiva, el banco es una institución que potencializa diversas redes en pro de la economía plural, autónoma y diversificada, a través de su capital social.

Desde el estudio de caso de la moneda social Palmas y el Conjunto Palmeiras, se deriva una crítica al sistema financiero tradicional y su incapacidad de adaptarse a las circunstancias económicas de localidades periféricas y que no siempre están insertas en la misma lógica de funcionamiento según las exigencias de un modelo económico global, o simplemente porque eligen un sistema diferenciado, más adaptado e inclusivo a la realidad local, tal como apunta Verduga (2018) o contra-hegemónico, como señala Carvalho (2017).

Se argumenta que las monedas sociales tienen el potencial de ser una herramienta de rescate a la autonomía financiera de las pequeñas sociedades (es evidente la limitación de su funcionalidad en comunidades muy pobladas), principalmente aquellas marginadas económicamente. Por eso es preciso buscar la conquista no solo de una gestión financiera que incluya a las personas y su comunidad desde la realidad económica que vivencian, sino también reivindicar que las acciones económicas estén siempre ligadas a las necesidades sociales de sus interesados. Sociedad y economía son parte indisociable de un mismo proceso: la unión de una sociedad organizada en pro de una causa bien delimitada, con la predisposición gubernamental de fomentar demandas en economía alternativa, puede constituirse en una real posibilidad de cambio socioeconómico local, generando bienestar y desarrollo social regional.

Por medio de estudios como este, nuevas interrogantes podrían ser planteadas a fin de contribuir al avance de la discusión de este artículo, por ejemplo: ¿Cómo garantizar la sustentabilidad de las practicas económicas solidarias a lo largo del tiempo, sin la dependencia de recursos externos?, ¿Qué nuevas herramientas económicas, como las monedas sociales, podrían garantizar el desarrollo social y financiero de las comunidades excluidas del sistema bancario formal?, por último, ¿Es posible transformar la realidad económica de las comunidades desfavorecidas a través de otra lógica que no sea la del capital?

Tabla 2

Análisis cualitativo del dinero aplicado a la moneda Palmas (P$)

Condiciones Dimensiones Aspectos observados*
Pertinencia entorno social Distintos usos P$ de subsistencia
P$ Compartir vecinal
P$ para ferias, eventos y pago de préstamos al Banco Palmas
Distintos significados P$ de la comunidad, identidad
P$ social “no capitalista”
P$ no especulativo
Carácter social Sociabilidad y confianza Solidaridad interna
Identidad en base a la P$
Educación en ESS
Significados P$ como parte de una nueva economía
P$ como agente de transformación social
P$ como soporte comunitario
P$ no acumulable
Territorio P$ de circulación local
P$ de la velocidad-identidad
Desarrollo financiero local
P$ de contraste al sistema económico formal
P$ de acuerdo económico alternativo

[i] * Es importante resaltar que las evidencias encontradas se complementan y relacionan entre sí, lo que resulta difícil hacer una delimitación definitiva a cada dimensión atribuida.

[ii] Fuente: Elaboración propia.

La apuesta es demostrar la manera en que las comunidades afectadas por la pobreza logran organizarse de manera autónoma con el fin de superar sus condiciones de vulnerabilidad a través de nuevas prácticas económicas o mediante la apropiación de estrategias e instrumentos económicos tradicionales, como el caso del dinero gestionado al interior de una institución bancaria (alternativa), puede ser una pista por seguir.

Utilizadas como punto de reflexión, las ciencias sociales nos pueden ayudar en el camino hacia una dirección prometedora, no solo con el fin de entrar en un campo teórico poco explorado, fértil y actual, sino también por la posibilidad de mantenernos sensibles a las necesidades de repensar la forma en que hacemos economía, principalmente en contextos de vulnerabilidad social. Como plantea Larrea (2015), los dineros alternativos forman parte de una estrategia socioeconómica capaz de construir una economía más inclusiva y equitativa, constituyéndose como una complementariedad a la deficiencia del sistema económico global.

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Nota

4 Moneda oficial de Brasil.

5 Barrio periférico de Fortaleza, Ceará, Brasil.