Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 15, No. 3 (2016)

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doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol15-Issue3-fulltext-753
Reconstrucción de soportes sociales en mujeres urbanos populares post viudez: Una mirada a los cuidados

Resumen

La creciente feminización de la vejez, junto al carácter de género del envejecimiento, sitúan la viudez de mujeres mayores como un momento donde es posible observar cómo se fragilizan los soportes sociales.Se realizó un estudio cualitativo en mujeres adultas mayores viudas, de sectores populares urbanos de la ciudad de Santiago, cuyo objetivo fue identificar y describir la existencia de condicionantes de género en su socialización, que hubieran incidido en el modo en que reconstruyeron sus relaciones de soporte social. Los hallazgos más relevantes se refieren al impacto del tipo de relación de pareja, en términos de expectativas de género, en las atribuciones de significado frente a las pérdidas asociadas a la viudez y el modo como estas atribuciones impactan la reconstrucción de soportes sociales. Estos resultados permiten sostener que la construcción social de género y la socialización configuran las distintas viudeces expresadas por las mujeres. El aporte de este estudio es la aproximación desde la perspectiva de los soportes sociales y sus condicionantes de género, en la comprensión de la viudez femenina en la adultez mayor y su vinculación con el campo de estudio de los cuidados.

Palabras Clave

cuidados, género, soporte social, vejez; viudez

Reconstruction of social support for women post widowhood in popular urban areas: A caregiving insight

Abstract

The growing percentage of women entering old age, along with the gender issues of aging, put the widowhood of old women as the time where it is possible to notice how social support becomes fragile. We conducted a qualitative study in old age widows from popular urban areas of Santiago, Chile, aiming to identify and describe the existence of gender mediated issues in their socialization, which may have influenced the way in which they reconstructed their social support relationships. The main findings are related to the impact of the type of partner they had, in terms of gender expectations, of the meaning of claims in the face of losses associated with widowhood and the way in which these claims have an impact on the reconstruction of social support. These results allow us to hold that the social construction of gender and the socialization shape the different widowhood expressed by women. The contribution of this study is as an approach from the perspective of social support and gender-related issues, in the understanding of women widowhood in old age and its connection with the study of care-giving.

Keywords

care, gender, old age, social support, widowhood

Recibido

31 agosto 2015

Aceptado

Cómo citar este artículo:

Del Pozo, M. T. y Thumala Dockendorff, D. (2016). Reconstrucción de soportes sociales en mujeres urbanos populares post viudez: Una mirada a los cuidados. Psicoperspectivas, 15(3), 78-86. Recuperado el 16 de diciembre de 2016 desde http://www.psicoperspectivas.cl

* Autor para correspondencia:

Marisol Tatiana del Pozo. Correo de contacto: mdelpozo@uahurtado.cl

El envejecimiento poblacional es un hecho que se está manifestando desde la primera mitad del siglo XX de manera sostenida; se expresa en un aumento de la proporción de adultos mayores en relación al conjunto de la población del mundo (Population Reference Bureau (PBR), 2007) y representa un enorme desafío para el orden social de los cuidados. Este envejecimiento tiene al menos dos características estructurales, el “envejecimiento del envejecimiento” y su carácter de género. La primera se refiere a que mayor cantidad de personas llegarán a etapas muy avanzadas de envejecimiento, la segunda a que hombres y mujeres envejecemos diferente, dado que las condiciones de desarrollo son particulares para cada sexo. Estas condiciones sitúan a las mujeres adultas mayores, luego de la viudez, dentro de un grupo con particulares riesgos de exclusión social. Es así como las mujeres tienen una sobrevida mayor que los hombres, son principalmente proveedoras de cuidados en su transcurso vital y al momento del envejecimiento se encuentran en condiciones de fragilidad de sus soportes sociales (Bourdieu, Postel-Vinay, & Suwa, 2008).

El aporte de este trabajo, apunta a develar los procesos sociales y biográficos que inciden en como mujeres adultas mayores reconstruyen sus relaciones de soporte social luego de la experiencia de viudez. Específicamente interesó reconocer la existencia de condicionantes de género en su socialización, respecto de los modos cómo las adultas mayores reconstruyeron sus relaciones de soporte social. Al mismo tiempo hacer un alcance a como puede ser visto este fenómeno desde el campo teórico de los cuidados.

Uno de los desafíos del envejecimiento poblacional es cómo sostener el bienestar de la gran cantidad de población mayor, en un contexto donde los soportes se han debilitado. La familia, que tiene en sus fundamentos el brindar protección y condiciones para el desarrollo de todos sus miembros, ha sido la institución que aseguraba la inclusión y cuidado de sus mayores, sin embargo ya no los puede asegurar de la misma manera que antes. Sin que sus fundamentos se hayan modificado, muestra importantes cambios en relación con la forma y actores involucrados en el cuidado de sus miembros (Flores Castillo, 2012).

Lesthaeghe (1995) sostiene que la segunda transición demográfica impacta en la estructura familiar incrementando la soltería, retrasando el matrimonio, postergando la llegada del primer hijo, expandiendo las uniones consensuales, ampliando los nacimientos fuera del matrimonio, aumentando las rupturas matrimonialesy diversificando las modalidades de estructuración familiar. Todos estos cambios, junto con la incorporación de la mujer al mercado laboral podemos pensar que impactan en la disponibilidad de los cuidados en el campo de la familia.

Si bien la necesidad de cuidado en las edades más avanzadas no es un asunto nuevo, Sandra Huenchuan, Monica Roqué y Claudia Arias (CEPAL, 2010) plantean que desde mediados del siglo XX, el modo como se ha dado respuesta a estas necesidades ha experimentado cambios notables, particularmente en los países desarrollados, caracterizándose por considerarlo una responsabilidad social y no exclusivamente familiar. Estos autores sostienen que en América Latina la situación es diferente y que la necesidad de cuidados como una responsabilidad social es reciente en la región y aún continúa descansando mayoritariamente en la familia. Familia que muchas veces no cuenta con los recursos económicos ni sociales para brindar dichos cuidados.

Experiencia de viudez desde una perspectiva de género

La viudez es una experiencia vital que se produce la mayoría de las veces durante la adultez mayor. Es una experiencia más propia de las mujeres, ya que generalmente sobreviven a sus cónyuges y permanecen viudas períodos largos. En el contexto de este trabajo, interesa contextualizar la viudez como experiencia de pérdida propia de esa edad, caracterizar el tipo de pérdidas más sentidas por las mujeres y el modo como significan dichas pérdidas. Interesa reconocer desde la experiencia de las mujeres, el impacto de las condicionantes de género en el modo de significar las pérdidas. Asimismo reconocer tipos de viudeces según los modos de significar las pérdidas. Este foco en el género, como categoría analítica, necesariamente considera comprender el tipo de relaciones de género desde las cuales se sostienen esos significados.

La conceptualización de las pérdidas en el desarrollo humano es controvertida, ya que puede variar de un periodo histórico a otro y de una cultura a otra, sin embargo la pérdida por la muerte de un ser querido es común en la vejez. Las pérdidas asociadas a la muerte de seres queridos, dentro de las cuales se sitúa la viudez como una de las más relevantes en la adultez mayor, significa un quiebre biográfico que implica una serie de pérdidas materiales, emocionales y sociales en la vida de una persona (Ayuso, 2012).Un elemento importante de considerar acerca de las pérdidas en la vejez es que a diferencia de las pérdidas que se sufren en edades más tempranas, en la vejez es más difícil recuperar aquello que se ha perdido, ya sea por condiciones personales o sociales. No se tiene la misma motivación, energía u oportunidad de recuperar un trabajo o pareja que en otras etapas de la vida.

De acuerdo con Bayes (2006) la reacción emocional ante la pérdida de un ser querido se denomina duelo. Así, la pérdida tiene relación con la experiencia de indefensión, de percepción de una falta de control ante un hecho que supone un cambio importante para el individuo y que se asocia a una sensación de amenaza de un futuro incierto. El duelo supone un sufrimiento producido por la pérdida y su magnitud y evolución dependerán del valor que para la persona tenga lo que acaba de perder y de los recursos que tenga para enfrentarla.

En este estudio nos aproximamos a la experiencia de viudez de las mujeres, a través de reconocer las pérdidas de certidumbres más sentidas por ellas, para posteriormente indagar si se encontraban relaciones de sentido entre los modos de significar las perdidas y los modos de reconstruir los soportes.

En relación con la pérdida del cónyuge, Ayuso (2012) plantea que la viudez constituye uno de los hitos biográficos relevantes para cualquier persona que haya sostenido una relación de pareja. El autor señala que en general este grupo ha sido observado desde sus mayores riesgos de pobreza o desde el impacto del duelo en su biografía, como también desde los efectos sobre su economía doméstica, sin embargo desde una perspectiva sociológica, considera que una de las claves que permitiría conocer el alcance de este cambio transicional, es estudiar el impacto en las relaciones de soporte social.

Autores como Osorio (2013) que desde la antropología plantean que la viudez para las mujeres en la adultez mayor, puede ser comprendida como una marca identitaria de género muy relevante. Señala que, en tanto ellas han sido en su trayectoria vital las principales proveedoras de cuidados en la familia, la muerte del esposo -la viudez-, fractura las relaciones de género sostenidas con el cónyuge en términos de los cuidados y esto constituye un quiebre identitario.

Soporte social en las mujeres adultas mayores

Las investigaciones acerca de soporte social distinguen integración social, redes sociales y capital social. Integración social se refiere al grado en que un individuo está envuelto con otros en una amplia estructura de relaciones y comunidad. Este concepto contiene el grado de ensimismamiento necesario, de apoyo requerido cuando se necesita, y la percepción acerca de sí mismo como un sujeto comprometido en intercambios sociales, así como de un ciudadano comprometido (Hooyman, & Kiyak, 2008).

El desarrollo del concepto de red social contiene tanto la red de intercambios para dar y recibir objetos, servicios y apoyo social; como las redes de contactos personales a través de los cuales el individuo mantiene su identidad social y recibe apoyo emocional. Las interacciones pueden tener efectos negativos (depresivos, de maltrato, violencia, negligencia) o positivos para las personas, incluso es posible pensar que lo más habitual es que ambos efectos sean concomitantes. El apoyo social representa la dimensión funcional de las relaciones sociales, donde se destaca básicamente el apoyo (no la carencia de éste) el cual distingue básicamente entre apoyo emocional e instrumental.

La relevancia del soporte social en la adultez mayor, como fundamento del bienestar personal no ha estado suficientemente relevada. Donnelly y Hinterlong (2009) relevan el hecho que los adultos mayores viudos, comprometidos en organizaciones o clubes reportan buenos niveles de autoestima, satisfacción con la vida y menos síntomas depresivos que aquellos que no participan de ninguna organización. Del mismo modo quienes participan en organizaciones de voluntariado formal e informal, muestran una disminución de los síntomas depresivos. Señalan también la importancia preventiva de la interacción con la familia y amigos luego de la viudez, en tanto protege del riesgo de declives graves de la salud, abuso de alcohol, suicidio y discapacidad.

En su investigación destacan que observaron un incremento en la participación social informal en la viudez inmediata, es decir con la familia, vecinos o amigos; pero esto no lo observaron del mismo modo respecto de la participación formal en organizaciones o clubes. En relación con la participación en voluntariado, no observaron cambios en los niveles de participación en los momentos post viudez. Estos hallazgos señalan la relevancia de la participación e integración social post viudez, en tanto contribuyen al bienestar personal y protegen de riesgos para la salud.

Interesa en este trabajo destacar que la forma de establecer relaciones sociales, es uno de los dominios donde se puede reconocer la socialización diferencial de género. Sostener este supuesto supone aceptar que la forma de establecer relaciones sociales de las mujeres, en tanto es una dimensión relevante de los condicionamientos de género, reproduce una cierta forma de ser mujer. Si conceptualizamos el soporte social como el grado de integración en la red de relaciones a través de la cual el individuo recibe los apoyos que requiere; observar el modo como esas relaciones de soporte se reconstruyen post viudez; es observar el modo como las mujeres se integran socialmente cuando dejan de tener pareja. Esto remite al modo particular o a las condicionantes particulares con que las mujeres se encuentran al establecer relaciones sociales.

Osorio, Seguel, & Jorquera (2014) señalan que las redes sociales hacen referencia a los significados y cambios en las relaciones sociales y que la viudez afecta la configuración social de la red. Sostienen que en el caso de las mujeres la configuración de la red post viudez es fundamentalmente familiar y de género femenino y que en los casos en que esta se modifica o desintegra, las mujeres viudas son capaces de construir nuevas redes.

Al considerar los soportes sociales como redes de interacción, a través de las cuales el individuo mantiene su identidad, este concepto alude a un constructo que pretende dar cuenta de las características relativamente permanentes de un sujeto o grupo, que permiten individualizarlo, diferenciarlo de otros sujetos o grupos y al mismo tiempo le otorga un sentido de continuidad en el tiempo. En este trabajo nos referiremos a esta dimensión como continuidad biográfica, para referirnos a aquellos aspectos en los cuales las mujeres expresaban una continuidad en el modo de sostener sus relaciones de soporte social antes y después de la viudez.

Para Osorio (2013), la viudez se constituye en un quiebre biográfico importante, que permite comprender en términos identitarios que significa la viudez femenina en la vejez. La autora sostiene que frente a la viudez se pueden observar dos estereotipos, la viudez como aflicción y la viudez como liberación. En esta última el cambio se orienta hacia una mayor independencia y competencia, con un sentido de tranquilidad. Sostiene que son este tipo de eventos vitales, los que marcan la biografía en la adultez mayor, más que la edad cronológica. La autora indaga en los hitos biográficos desde un interés por comprender la construcción de identidad en ese periodo vital.

Osorio, Seguel y Jorquera (2014) plantean que la vida conyugal se constituye en un evento biográfico importante, y la muerte del cónyuge como un hito, que posiciona de un modo diferente a la viuda ante los otros. La viudez entonces, según estos autores se constituiría en un punto de inflexión en la configuración de la red social y la identidad personal.

A continuación se describe el estudio cuyo objetivo fue comprender los procesos sociales y biográficos que inciden en como mujeres adultas mayores reconstruyen sus relaciones de soporte social luego de la experiencia de viudez.

 

Método

El estudio se enmarca dentro de una estrategia metodológica cualitativa desde el enfoque de teoría fundada. Este enfoque permite aproximarse desde la experiencia de los sujetos al fenómeno en estudio; en este caso los procesos sociales y biográficos que inciden en como mujeres adultas mayores reconstruyen sus relaciones de soporte social luego de la experiencia de viudez. Específicamente interesó reconocer la existencia de condicionantes de género en su socialización particularmente la socialización temprana y la socialización de pareja respecto de las expectativas de género en la pareja y su incidencia en la reconstrucción de los soportes sociales.

Participantes

La muestra fue intencionada y estuvo constituida por 12 mujeres, miembros de tres clubes de adultos mayores, de sectores populares de la Comuna de La Reina en la región Metropolitana (Tabla 1). Los criterios muestrales definidos fueron que tuvieran 60 o más años, estuvieran viudas, vivieran en su casa, con o sin descendencia y fueran miembros activos de estas organizaciones.

En términos socioculturales la muestra corresponde a mujeres trabajadoras en su mayoría de casa particular, de sectores populares aledaños a una comuna pudiente del sector oriente de Santiago. La mayoría de sus ex cónyuges fueron obreros municipales que accedieron a viviendas a través de los servicios sociales municipales. Todas las mujeres eran miembros activos al menos del club de adulto mayor y varias participaban en otras organizaciones sociales. En su mayoría contaban con una pensión de jubilación propia mínima y la jubilación del marido.

Procedimientos

Para contactar a las participantes se recurrió al departamento de servicios comunitarios de la Municipalidad de La Reina. Las participantes fueron contactadas en su reunión habitual, donde se les describieron los objetivos de la investigación, sus derechos si accedían a participar y la modalidad de entrevista. A quienes accedieron, se les entregó el documento “Consentimiento Informado” para ser revisado, firmado y recepcionado al momento de la entrevista. El documento indicaba los objetivos de la investigación, la confidencialidad en el manejo de los datos, su uso exclusivamente investigativo, así como su derecho a retirarse o negarse a participar aun cuando inicialmente hubieran aceptado.

Posteriormente fueron contactadas para acordar el momento de la entrevista en su casa. Las entrevistas fueron realizadas entre noviembre del año 2011 y junio del año 2012. A cada participante se la entrevistó en una sola ocasión. Se realizaron doce entrevistas biográficas en profundidad, en base a una pauta.

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Para definir la pauta de entrevista se realizó una aplicación piloto. En esta primera versión de la pauta se intentaba indagar en los factores que incidían en las relaciones entre las viudas y sus parientes próximos. Entendiendo por ello, familiares y amigos importantes, incluyendo antiguos cónyuges, la familia de origen y la política, con quienes siente que hay afinidad, se contactan regularmente, y se han brindado apoyo mutuo.Fuente: Elaboración propia.

Esta noción es parte de la conceptualización desarrollada por Catherine Bonvalet (2003), sobre “La familia entorno local” donde discute varias dimensiones de la organización familiar y la proximidad afectiva y disponibilidad es una de ellas. Destaca la autora que esta noción de familia se asemeja a la noción de parentesco desarrollada desde la antropología. Al realizar las entrevistas se pudo observar que las mujeres hablaban del soporte social en la red de próximos, de variables biográficas y sociales que configuran de una u otra manera los soportes sociales actuales y de los cambios en los soportes a raíz de la experiencia de viudez. La aplicación piloto redefinió el foco inicial desde la red de próximos a las relaciones de soporte social.

La predominancia en la aparición de ciertos temas, permitió definir las dimensiones y variables al configurar las preguntas orientadas hacia esas dimensiones. Las dimensiones que contempló la pauta fueron la experiencia de viudez, la sociabilidad y soporte social en la viudez, el patrón espacial de residencia de sus soportes, el uso de soporte tecnológico, si reconocían un patrón de género en los soportes recibidos y finalmente si consideraban que ellas participaban en las decisiones respecto de su vida; en cada una de estas dimensiones se les consultó como operaban antes de la viudez y por los cambios que habían experimentado a raíz de la viudez.

También se les consultó por la temporalidad de la viudez y como había transcurrido, específicamente si habían constituido una nueva pareja, por factores particulares que hicieron compleja su viudez y su disposición a participar en alguna organización post viudez. Respecto de la sociabilidad y soporte social, se les consulto también por sus relaciones sociales actuales y sus relaciones familiares.

En relación con el patrón espacial de residencia se les consulto sobre la incidencia de este, en el tipo de soporte recibido. En lo referido al soporte tecnológico se les consulto si los medios tecnológicos tenían algún impacto en los soportes sociales.

En cuanto al patrón de género, se les consultó si reconocían patrones de género en el modo como operaban sus soportes y finalmente respecto de su participación en decisiones personales, se les consultó cuánto participaban en las decisiones importantes.

Además se les consultó a quién le pedían ayuda en la actualidad cuando la necesitaban y como evaluaban sus relaciones cercanas en términos de que les satisfacía o disgustaba de ellas y finalmente cómo consideraban que las veían sus próximos. Ello con el objeto de indagar en los procesos sociales y biográficos que permitieran comprender como reconstruyen sus soportes sociales y su satisfacción subjetiva en dichas relaciones.

Al analizar las entrevistas décimo primera y décimo segunda no surgieron nuevos códigos, por lo que se consideró que se había logrado el nivel de saturación teórica de las categorías.Las entrevistas fueron grabadas y transcritas para luego poder ser analizables como datos.

Plan de análisis

Se realizó una primera codificación inicial y una codificación focalizada. Como instrumento de apoyo para el análisis se utilizó el programa Atlas ti.

Durante la codificación inicial se estudiaron fragmentos de los datos, segmentos e incidentes por su importancia analítica. Los códigos iníciales son una forma provisional y comparativa de entrar en los datos. En la codificación focalizada se seleccionaron los códigos iniciales más usados para luego testearlos nuevamente en la extensión de los datos, para posteriormente sintetizar, integrar y organizar grupos de datos. La integración teórica comenzó con los códigos focalizados y continuó durante el resto del proceso analítico.

 

Resultados

A partir del análisis se identificaron dos dimensiones que permiten describir el impacto del orden de género y la socialización de género en la reconstrucción de los soportes. Las dimensiones de análisis fueron la experiencia de viudez entendida como pérdida de certidumbres y la forma de establecer relaciones sociales de las mujeres.

Experiencia de viudez

Dentro de las distintas pérdidas de certidumbres reconocidas por las mujeres, la protección económica y la interacción social en pareja 1 fueron las más sentidas en tanto pérdidas y su impacto y significación se lograron comprender a partir del tipo de relación de pareja sostenida por esos cónyuges en términos de autonomía/dependencia. También señalaron la pérdida de status de casada y la pérdida de la cotidianeidad.

La significación de las pérdidas económicas y de interacción social se entienden desde la forma como se configuraron las expectativas de protección de género en esa relación de pareja. Mientras mayor protección brindaba el cónyuge y menor autonomía hubiera desarrollado la viuda, más se resentía la pérdida de certidumbres en esa dimensión. Las distinciones en el grado de autonomía/dependencia con que las mujeres configuraron sus expectativas en estas dimensiones permitieron reconocer distintas experiencias de viudez.

Habitualmente las mujeres se referían a ambas dimensiones en conjunto como la Sra. Carmen que señaló:

“dejé de ir a matrimonios y cumpleaños… fui viuda tan joven… yo antes me arreglaba… todas las semanas a la peluquería a peinar y después no las pude hacer porque me faltaba el dinero”.

En relación con la dimensión material, si la mujer trabajaba remuneradamente al momento de enviudar, la viudez significo redoblar esfuerzos; cuando estaba en proceso de incorporarse a la actividad económica, fue un tránsito menos complejo que cuando no se había planteado la dimensión económica como un área de desarrollo autónomo. Las características de la relación de pareja sostenida con los cónyuges en términos de autonomía/dependencia en la dimensión material, delimitaban las significaciones posibles de las pérdidas materiales y el modo como las mujeres se planteaban reconstruir sus soportes sociales en esa dimensión.

Cuando las mujeres eran dependientes de sus cónyuges tanto en la dimensión material como en la interacción social y los cónyuges competentes y protectores, la orfandad que expresan las mujeres frente a la viudez era muy radical. Tal como lo señala la Sra. Amelia:

“cuesta…puedes ir por ejemplo a tomar once con alguien…siempre has salido de a dos…te sientes sola… me siento desprotegida… lo económico es muy importante… yo antes podía dar más, eso te da seguridad, sino no puedes llegar con un regalo prefieres no ir…”

En el caso contrario, si la viudez no conlleva empobrecimiento, e incluso una cierta mejoría de la condición económica, o las mujeres no eran extremadamente dependientes de sus esposos, la viudez puede aumentar la posibilidad de interactuar y de aumentar los ingresos, en tanto las mujeres ganan un espacio de libertad para decidir sus interacciones sociales y su inserción en el mercado laboral, independiente del control del cónyuge.

Las mujeres no resienten el control de sus interacciones, si está inscrito en una relación de pareja que cumple con sus expectativas de protección, particularmente en la dimensión material. El significado de las pérdidas económicas y de interacción social se inscriben desde el orden de género y las particulares expectativas construidas en esa relación de pareja. Es posible reconocer experiencias de viudez marcadas por la orfandad, cuando la dependencia en ambas dimensiones era robusta, como lo que describe la Sra. Carmen

“… me cambió la vida ciento ochenta grados, fue terrible porque la verdad mi marido era ingeniero comercial y profesor de matemáticas. Lo teníamos todo, el me daba todo…él hacia todas las compras…salvo el supermercado que lo hacía yo…él me decía cuanto necesita…no había problema…yo podía comprarme dos o tres trajes sin problemas…”

y en el otro extremo la experiencia de viudez como liberación, cuando no existía dependencia de parte de la mujer en ninguna de ambas dimensiones, ya que el cónyuge no brindaba protección. Entre estos dos extremos aparecen matices tanto en los grados de dependencia de las mujeres como de protección de los hombres, que se expresaban en formas particulares de atravesar la experiencia de viudez.

Relaciones sociales

En el transcurso de esta investigación, pudimos observar cómo un patrón que denominaremos “confianza social” incidía en la forma de establecer relaciones en el curso de la vida de las mujeres. También fue posible observar una cierta incidencia de mayores o menores grados de autonomía en la toma de decisiones, como elemento gravitante en el modo de establecer relaciones sociales en estas mujeres. Estas dos dimensiones son las que juegan un rol crucial, al momento de observar como sostenían sus relaciones las mujeres tanto pre como post viudez.

Teniendo presente que la forma en que las viudas reconstruyen sus soportes post viudez es un modo desde ellas, es posible sostener una hipótesis de continuidad biográfica en relación con la forma en que las mujeres establecían sus relaciones sociales.

La “confianza social” –que en el marco de este trabajo la entendemos como una disposición y motivación por entablar relaciones sociales y surgió en el discurso de las mujeres- es la principal condicionante del modo como establecían sus relaciones luego de la viudez. Mujeres que describían iniciativas antes y después de la viudez, por mantener relaciones, integrar grupos y organizaciones sociales reconocían en ello un recurso en pro de la construcción de soportes.

Esta disposición podemos reconocerla en expresiones tales como “a mí me gusta compartir” contrariamente en otros casos se definían a sí mismas con desconfianza social “a mí no me gusta andar por las casas comadreando…somos todas conocidas…nos saludamos eso sí, pero amigas como de contarse las cosas de una eso no” era una descripción de su disposición en la relación con las vecinas.

Esta distinción marca la forma como mantienen sus relaciones, así hay quienes contemplan ir de visita como modo habitual de sostener relaciones y otras que no se lo plantean y lo consideran una intromisión en la privacidad del otro. Las mujeres que reconocían un patrón de confianza social, que mantenían relaciones sólidas con sus vecinas, familia y comunidad en general, son también las que obtuvieron mayor soporte social del entorno al momento de la viudez.

Para quienes su confianza social estaba restringida, describían sus relaciones de soporte en términos de carencia y de quiebres, expresiones como la de la Sra. Ana María:

“cuando uno no tiene una amiga que no sea compatible mejor no tenerla… me ha pasado eso… yo he tenido amigas… de repente uno descubre algo horrendo y no hay caso y corto”.

Ella reconocía sentirse sola, pero que no tenía interés en establecer nuevas amistades por las malas experiencias vividas.

Otro ámbito de expresión de la desconfianza, son las atribuciones en relación con los motivos por los cuales los vecinos establecen relaciones. Cuando se supone una mala intención, esto impacta el modo de establecer las relaciones, expresiones como las de la Sra. Alejandra

“…mi madre siempre nos decía, las amistades deben ser de lejos…o sea a la vecina de al lado la saludas y si le puedes hacer un favor se lo haces…pero lo que quieren saber los vecinos es la vida de la persona, como vive, que pasa, si pelean…entonces hay que tener mucho cuidado con los vecinos…”

Expresiones como esta denotan no solo la desconfianza en las relacione con los vecinos, sino también señalan el peso de la socialización temprana de género, en relación con los modos en que “una mujer debe proteger su relación de pareja y familia” de cualquier intromisión externa. Es así como la forma que adquieren las relaciones sociales de las mujeres, aparece marcada tanto por su socialización temprana como por su socialización de pareja. Socialización donde se reconoce el impacto del orden de género.

La forma de establecer relaciones en que fueron socializadas tempranamente, habitualmente se reforzaba cuando constituían pareja. El cónyuge tomaba el lugar del padre o madre, en relación con el control de sus relaciones. Las mujeres que describieron haber sido socializadas por un padre o madre controladora, son las que señalaron también haber tenido un marido “celoso” o que “no le gustaba que comadreara”.

Cuando fueron socializadas a confiar solo en las relaciones familiares, este modelo de socialización reproduce otra forma de ser mujer, vinculada a lo que se denomina el espacio privado o doméstico, donde las mujeres centran sus afectos e intereses fundamentalmente en su familia.

En las mujeres entrevistadas este modelo de socialización se expresaba en la actualidad, en que mostraban una menor disposición a establecer relaciones sociales con personas fuera de su círculo familiar.

Cuando las experiencias de socialización no dificultaron el desarrollo de la confianza social, para las mujeres está abierta la posibilidad de brindar y recibir apoyo más allá del círculo íntimo familiar. Probablemente más abierta que para los hombres, para quienes su mandato social de género es de autonomía y auto valencia. El mandato de género espera tanto que las mujeres estén disponibles a brindar apoyos y cuidados a quienes lo necesitan, como a buscar apoyo social, esto configura una forma de establecer relaciones sociales que permite reproducir formas de ser mujer.

 

Discusión

La investigación permitió reconocer cualitativamente el género en tanto proceso socio cultural y la socialización en tanto proceso biográfico, como las dimensiones con mayor incidencia en cómo reconstruyen sus relaciones de soporte social mujeres adultas mayores luego de la viudez. Sin duda el género, en tanto categoría estructural, cruza la dimensión biográfica y se inscribe en ésta a través de la socialización, permeando todo el análisis.

Es importante destacar que no es posible hablar de “la viudez”, sino de “viudeces”. El hallazgo más relevante en ese sentido, fue constatar que las formas en que se configuran las pérdidas en la viudez, se relacionan fundamentalmente con las condiciones de la relación de pareja sostenida con el cónyuge. Los resultados de esta investigación apuntan a la relevancia de las expectativas construidas en la pareja, y la imagen personal construida en términos de recursos autónomos, como soporte para transitar por la experiencia de viudez. En esta dimensión se pudieron reconocer dos extremos de “viudeces”, la viudez vivida como “orfandad” y la viudez vivida como “despliegue”. Este hallazgo coincide con lo planteado por Osorio (2013), como quiebre identitario, donde la autora señala que en la viudez se pueden observar dos estereotipos, la viudez como aflicción y la viudez como liberación.

Coincidimos con la autora cuando plantea que las mujeres, en tanto ellas han sido en su trayectoria vital las principales proveedoras de cuidados en la familia, la muerte del esposo -la viudez-, fractura las relaciones de género sostenidas con el cónyuge en términos de los cuidados y esto constituye un quiebre identitario. Sin embargo nos resulta necesario precisar, que lo observado en las entrevistadas es que se quiebra un patrón de relación de cuidados mutuos o de protección mutua, más claramente en la “viudez orfandad” que en “la viudez como despliegue”. En la viudez- orfandad lo que la viuda más reciente es la protección material y social que significaba el esposo. En la “viudez como despliegue” lo que valora es liberarse del control y la carga de un marido controlador e incompetente en términos de protección.

Es posible sostener que la hipótesis de continuidad biográfica opera en el plano de los cuidados o protección, para las mujeres que vivieron la viudez como orfandad, acorde a la socialización de género tradicional, donde el hombre si brinda cuidados materiales y sociales y la mujer afectiva y cotidiana, les permite sostener un sentido de continuidad acorde a su socialización, y por esta misma razón la viudez se constituye para esas mujeres en un quiebre biográfico respecto de su socialización. En el caso de las mujeres que vivieron la viudez como despliegue, el quiebre respecto de las expectativas de genero de protección y cuidado ocurrieron antes y el “despliegue” tiene relación con volver a pensarse solas y no en relación con el cónyuge. Sin duda ambos quiebres, aunque diferentes constituyen en términos de Osorio (2013) marcas identitarias.

Por otra parte, los hallazgos de esta investigación nos permiten también afirmar que el modo de reconstruir los soportes es consistente tanto con la socialización de género recibida en la familia de origen, como con la socialización de pareja, en el sentido de “en quienes” y “para qué” confiar. Si su experiencia de socialización les enseñó que la confianza y los soportes se circunscribían al mundo familiar o a un mundo de relaciones más amplio, su búsqueda de nuevos soportes resultaba consistente con esta socialización. Sostenemos que existe un patrón reconocible en los modos de sostener los soportes sociales tanto pre como post viudez, donde lo que hemos reconocido como “confianza social” permite sostener la hipótesis de continuidad biográfica.

Estos antecedentes son un aporte en la comprensión de cómo se configuran los cuidados para mujeres mayores viudas; que dimensiones de la socialización-sin duda de género-, juegan un rol en como reconstruyen sus soportes y permite visualizar con mayor claridad algunos vacíos.

Las mujeres en Chile, no tienen asegurada la protección social necesaria, para sostener un rol productivo económico y al mismo tiempo cumplir con las labores de cuidado asignadas en la familia; ambas dimensiones de la precariedad se exacerban en la vejez y si además, estas mujeres se inscriben dentro de los segmentos de bajos recursos socioeconómicos, sin duda se constituyen en un grupo de alta vulnerabilidad social.

 

Notas

  1. En el contexto de este trabajo se entenderá por interacción social en pareja, los patrones de interacción con otros, sostenidos por las mujeres antes de la viudez, y que señalan estar sostenidos por la condición de estar en pareja.

Referencias

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